México El volcán Popocatépetl

Popocatépetl

Posiblemente el más conocidos de los volcanes mexicanos es el volcán Popocatépetl que en náhuatl significa la montaña que humea, título bien ganado ya que es uno de los más activos en el mundo y, en definitiva, el más activo de México.

Con una superficie de más de 280 mil hectáreas y una altura de casi 5 mil 500 metros sobre el nivel del mar, este coloso de piedra se localiza en el centro del país, al sur de la Ciudad de México en los límites de las entidades de Morelos, Puebla y México, y forma parte del Eje Volcánico Transversal, cordillera e la que también forman parte otros volcanes como el Paricutín, el Iztaccíhuatl o mujer dormida, y el Nevado de Toluca.

El afectuosamente llamado Popo, se encuentra ubicado dentro del parque nacional y reserva ecológica Iztaccíhuatl—Popocatépetl. Aquí se encuentran varios tipos de ecosistemas, y por ende una amplia variedad de flora y fauna como, entre los que destacan los bosques de encino, oyamel y pino, y más de mil especies de plantas. Igualmente, entre las especies animales del lugar, encontrarás varias especies de mamíferos como linces, venados de cola blanca y zorros grises.

Como se mencionaba anteriormente, este volcán es el más activo del país: se tienen registradas 41 erupciones registradas, de las cuales, tres han sido erupciones plinianas, es decir, de gran explosividad y cuyas emisiones contienen gran cantidad de materia volcánica como gases, rocas y cenizas; la última de este tipo llevada a cabo por el volcán Popocatépetl fue en el año 800 d.C. Después de la conquista española se tiene registro de aproximadamente 15 grandes erupciones, sin embargo, la cultura azteca también tenía un registro especificado en sus códices y libros sagrados sobre la actividad de esta montaña humeante.

Así también, no podemos dejar de mencionar la cantidad de leyendas vinculadas a este guardián de roca. Muy probablemente la más importante es aquella de origen prehispánico que, de manera mitológica, da respuesta a la aparición de este volcán y su eterna compañera, la mujer dormida: el Iztaccíhuatl. Existen varias versiones de esta historia, pero la más conocida es la siguiente:

Cuenta la leyenda que Iztaccíhuatl, hija de uno de los tlatoanis aztecas y por tanto princesa del reino mexica, estaba enamorada del guerrero Popocatépetl, sin embargo, este último tuvo que partir a la guerra antes de desposarla. Ojos envidiosos veían este amor con recelo y mientras el amante estaba lejos de su amada, se difundió el rumor de la muerte del guerrero; al escucharlo, Iztaccíhuatl cayó desolada y provocó su muerte.

Cuando regresó de batalla, Popocatépetl se encontró con la triste noticia y llevó el cuerpo de Iztaccíhuatl al campo y lo depositó sobre una montaña de flores quedándose junto a ella para velar su sueño eterno. Mientras esto ocurría, los dioses aztecas contemplaban desde el cielo esta conmovedora escena y como premio a tan grande y fuerte amor, cubrieron a los amantes con nieve para que así, se transformaran posteriormente en montañas pudiendo permanecer el uno junto al otro hasta el fin de los tiempos.

Otra leyenda relacionada con este volcán es aquella relacionada con uno de los cariñosos apodos que la población de las localidades cercanas a otorgado a la montaña. A este volcán también se le conoce como Don Goyo, apocope de Gregorio, pues se dice que, de vez en vez, un anciano se aparece rumbo a “alguna parte” en los diferentes poblados de la zona y se hace llamar Don Gregorio o Gregorio Chino. La gente del lugar asegura que este anciano es la personificación del volcán que viene a asegurarse de que las personas que habitan la zona obren de buena fe y muestren respeto al volcán para que, de ser así, la buena fortuna les sonría.

Para conocer este misteriosos y espectacular lugar puedes visitar cualquiera de las poblaciones cercanas como Santiago Xalitzintla en el estado de Puebla o Amecameca en el Estado de México. Este último es de llegada obligatoria si quieres acceder a las faldas del volcán, pues de aquí se parte hacia el albergue de Tlamacas, que cuenta con alojamiento y tiene el registro obligatorio para aquellos que deseen escalar el volcán.